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Alguna vez te has preguntado, ¿Por qué tienes tantas discusiones con tus hijos que parecen salir de la nada? En este artículo te daré algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad
para mejorar tu vida familiar.

A los padres, por lo general, nos cuesta trabajo aceptar las emociones o los sentimientos de
nuestros hijos y esto puede ser un obstáculo para que ellos se comuniquen con nosotros. Es frecuente que les digamos cosas como esta: «En realidad no te sientes así» «¿qué tiene de malo esto qué pasó?», «no hay ninguna razón para que estés comportando de esta manera» ¿Te suena familiar? La constante negación de los sentimientos que hacemos de nuestros hijos suele ser causa de malestar para ellos. Por un lado se sienten incomprendidos y por el otro pierden la confianza de decirte qué es lo que les está sucediendo. Además, les va a costar trabajo en el futuro identificar qué es lo que realmente están sintiendo y hacerle frente a esta situación.

Por ejemplo, si tu hijo te dice «mamá estoy cansado» tú puedes voltear a verlo y preguntarle ¿cómo puedes estar cansado si acabas de dormir una siesta? Él seguramente te volverá a ver y te dirá «pues estoy cansado mamá» ya molesto. Tú querrás convencerlo de que no es así, porque acaba de tomar una siesta y que quizá lo que tenga es nada más un poco de sueño. En estos casos las conversaciones tienden a convertirse en discusiones, porque tú quieres convencer a tu hijo de algo que a ti te está pareciendo que es la verdad.

Entonces en estos casos, una alternativa a la negación de lo que tu hijo te dice que está
sintiendo es únicamente tomar los elementos que están a mano. Tú le puedes decir «¡Ah! Estás cansado con todo y que acabas de tomar una siesta». En este sentido de comprender lo que a él le está pasando independientemente que a ti te parezca que puede ser o no.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a decirme qué es lo que está sintiendo?

Entonces ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a decirme qué es lo que está sintiendo? Te voy a dar cuatro recomendaciones que son básicas para que esto pueda ser así.

1. La primera es escucharlo con atención:

Cuando tu hijo o tu hija se acercan a ti para comentarte algo que les sucedió o que les está generando algún problema o algún conflicto es muy importante que tú concentres tu atención en esto que ellos te están diciendo. A veces podemos estar distraídos con el celular o viendo la televisión, y entonces pensamos que podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo. Te recomiendo que ceses esté distractor y voltees hacía donde está tu hijo y con toda la atención le preguntes qué es lo que te quiere decir. Esto le hará sentir que estás atenta y atento a lo que te quiere compartir, y que esto es importante para ti. Resulta mucho más fácil que tu hijo te cuente lo que le está sucediendo cuando estás sintiendo que lo escuchas, además que muchas veces te sorprenderás de que no es necesario decir nada, porque lo único que quiere es justo esto que lo escuches y sentirse comprendido.

2. No juzgarlo cuando te comparte sus cosas

Un segundo punto que es importante, es que cuando él te esté compartiendo, las cosas no se sienta juzgado, no se sienta criticado y evitar también dar algunos consejos o recomendaciones. Por ejemplo, imagínate que llega contigo y te dice que su maestra lo regañó porque no llevo la tarea y en ese momento tú te molestas mucho y empiezas a regañarlo y a decirle que él tuvo la culpa porque no arregla sus cosas un día antes como tantas veces se lo has dicho. En este momento tu hijo seguramente se molestará y parará de seguirte comentando. Es muy difícil que él pueda llegar a una conclusión o a una comprensión de lo que sucedió, si se encuentra con este tipo de situaciones por parte tuya. En este momento quizá lo que más podría ayudarle es que tú utilices frases muy cortas. Diciendo: «mmm… entiendo, debiste haberlo pasado mal». Y esto abre la puerta para que él siga hablándote de lo que sucedió. Parece curioso, pero muchas veces los niños llegan a sus propias conclusiones a partir de que empiezan a pensar justo cuando te están platicando. Es como pensar en voz alta lo que sucedió y encontrar las soluciones por su propia cuenta.

3. Evita negar sus sentimientos

La tercera recomendación sería evitar negar sus sentimientos. Te voy a poner un ejemplo para que pueda quedar más claro. Imagínate que tu hijo te está contando que se peleó con su mejor amigo, muchas veces lo que queremos hacer es hacerlo sentir menos mal de lo que puede estar experimentando. Entonces aquí lo que ayuda más bien, es que tú puedas ponerle palabras a lo que pudiera estar sintiendo. Muchas veces nada más lo puedes ver retraído o enojado, pero no identifica tal cual qué es lo que estás sintiendo. Tú puedes tratar de determinarlo a través del lenguaje corporal de tu hijo, si lo que estás sintiendo es frustración, es enojo, es tristeza podrías acercarte a él y decirle: «Ah, entiendo… te peleaste con Jorge y eso te hace sentir triste» si es lo que tú estás identificando. Esto le ayudará a él a identificar sus propias emociones y también será una forma de abrirle la puerta nuevamente, para que comience a platicar más acerca de esto lo que le da la oportunidad de desahogarse. Simplemente hacer esto le da oportunidad de expresar más lo que le está pasando y cómo se está sintiendo y desahogar sus sentimientos, lo que lo hará sentir mucho
mejor.

4. Concédele su deseo en la imaginación

La última recomendación sería concederle su deseo en la imaginación. ¿Cómo es esto? Imagina que tu hija llega y te comenta que no le gusta la escuela que no quiere ir y además es muy aburrida. En vez de que tu empieza a tratar de convencerla de que la escuela es maravillosa y que además es algo que le toca hacer en este momento, yo te sugiero que mejor trates de concederle su deseo en la imaginación. Puedes decirle -y esto tiene que ser de una manera muy genuina, en la fantasía- diciendo que sí que claro que sería extraordinario que pudiera ir únicamente dos días a la escuela y los otros cinco para poder pasarla como fin de semana. Yo te seguro que si tú lo haces así como te comento de manera muy genuina, ella se va a reír contigo es probable que haga esto y va a sentirse comprendida. Cuando tu hijo o tu hija puedan darse cuenta de que no te estás peleando con lo que está sintiendo, esto les va a ayudar a soltarlo más fácilmente.

Te invito a poner en práctica estas cuatro técnicas y te darás cuenta como acciones muy pequeñas pueden tener efectos importantes en la armonía, en la relación y el bienestar de tu familia. Estoy segura que tus hijos podrán sentirse más cómodos y más confiados de poder expresar lo que están sintiendo. Y pueden empezar con cosas muy chiquititas pero esta cercanía, esta confianza les permitirá ir compartiendo contigo cosas que pueden ser mucho más importantes y de más peso para ellos.

Estas cuatro técnicas te permitirán validar las emociones de tus hijos y esto a su vez les generará mayor seguridad y confianza hacia ti. Podrán sentirse más cómodos al poder compartir contigo qué es lo que les está sucediendo.

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